<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Titolandia</title>
	<atom:link href="http://titolandia.cl/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://titolandia.cl</link>
	<description>Tito Matamala en línea</description>
	<lastBuildDate>Sun, 19 Feb 2012 00:19:11 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.1.3</generator>
		<item>
		<title>Pérez-Reverte</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/02/18/perez-reverte/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/02/18/perez-reverte/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 00:19:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=547</guid>
		<description><![CDATA[Qué iba a quedar de nosotros, los españoles “El puente de los asesinos” es la nueva entrega de “Las aventuras del Capitán Alatriste”, saga creada por Arturo Pérez-Reverte, cuyo protagonista se bate a sablazos entre muchos personajes reales en el siglo XVII. En la novela vuelve a destacarse el buen uso de la lengua castellana. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">Qué iba a quedar de nosotros, los españoles</span></h2>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-548" title="alatriste" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/02/alatriste.jpg" alt="" width="287" height="397" /></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">“El puente de los asesinos” es la nueva entrega de “Las aventuras del Capitán Alatriste”, saga creada por Arturo Pérez-Reverte, cuyo protagonista se bate a sablazos entre muchos personajes reales en el siglo XVII. En la novela vuelve a destacarse el buen uso de la lengua castellana.</span></h3>
<p style="text-align: justify;">Numerosas cicatrices poblaban el cuerpo del Capitán Alatriste, símbolos de una larga vida desenvainando espada y vizcaína, primero para el rey en los viejos tercios de España, y luego para quien desease rentarle sus servicios de guerrero bravo y silencioso. Dondequiera que haya habido un conflicto, un choque de aceros, ahí estuvo Alatriste y tiene una marca en su piel como timbre de participación: Ostende, Flandes, Constantinopla, Sevilla, Garaffa. “Remendado como perro de cazar jabalíes, iba el Capitán Alatriste”, nos señala el narrador, Íñigo Balboa.</p>
<p style="text-align: justify;">La saga de “Las aventuras del Capitán Alatriste” iniciada en 1996 por Arturo Pérez-Reverte mantiene el mismo ardor por los lances y batallas, siempre en el contexto de una formidable ambientación histórica en la España del Siglo de Oro, aquella potencia poderosa gracias a sus posesiones en América pero – muy pronto – condenada al precipicio. “El puente de los asesinos” (Editorial Alfaguara) es la séptima novela.</p>
<p style="text-align: justify;">Íñigo Balboa ha madurado, ya tiene 18 años y varias reyertas a su haber. Tal como su antiguo amo, cual si todavía fuese su aprendiz, también va sumando punzones y cortes en su humanidad, como aquella estocada por la espalda que le propinara Angélica de Alquézar, su amor y su pesadilla a la vez. Alatriste es el protector, el instructor y el ídolo de Balboa, quien subraya la vida espartana que le ha correspondido a aquel soldado curtido, “educado a sí mismo en el despojo de la guerra y los desastres, se aderezaba con poco: cama si la había, una mujer en ella cuando era posible, y una espada con la que labrar el sustento”.</p>
<p style="text-align: justify;">De nuevo los personajes caen en una oscura maquinación del poder, son enrolados para una conspiración destinada a descabezar la república de Venecia a fin de colocar allí a alguien más católico, más conservador, más acorde con la línea española. En los preparativos del viaje, el grupo de ejecutores del golpe debe transitar por varias ciudades, y es en Roma donde Balboa vuelve a reflexionar acerca del sino de su imperio. Aquella ciudad milenaria seguía superando todo cuanto un visitante pudiera imaginar: “me pregunté con envidia qué iba a quedar de nosotros, los españoles, con el oro y la plata de las Indias yéndose en guerras exteriores, en toros y cañas, en festejos y cacerías de reyes y nobles. Con nuestro vasto imperio disuelto en orgullo, latrocinio y miseria… Y concluí con amargura que ciertas fanfarronadas se esfuman viajando, y que cada cual tiene las ciudades y la memoria que se merece”.</p>
<p style="text-align: justify;">Arturo Pérez-Reverte seduce con la maestría que despliega en su lenguaje, la palabrería soldadesca y arrogante, los dichos y refranes que todavía hoy repetimos – como aquello de “poner una pica en Flandes” – y las centenas de palabras que el autor debe consultar en el diccionario. Además, vuelve a aparecer con mayor protagonismo Francisco de Quevedo, quien alterna su poesía con el trabajo diplomático en la corte del rey Felipe IV. A propósito de las cicatrices y en los ratos previos al inicio de la misión – que, como sospechaba Alatriste, iba a terminar mal – Balboa relata: “sois de esos hombres, había comentado Quevedo con una sonrisa afectuosa, mientras desayunaban un almofía de gachas y conserva de melón lombardo en la <em>locanda</em> del Orso, que llevan la biografía a lo vivo, pintada en la estampa”.</p>
<p style="text-align: justify;">Alatriste sigue siendo un hombre de hierro, a ratos ensimismado en su memoria de soldado, peleando contra sus fantasmas, los vivos y los muertos. Y Balboa se sabe su sucesor: “no pude menos que adivinar, mientras lo miraba beber callado y veía enturbiarse despacio la escarcha glauca de sus ojos, que algún día yo haría mío tales silencios, y que mi cuerpo llegaría a estar tan descosido y recosido como el suyo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Si en anteriores libros el narrador ya anticipaba cuándo y cómo sería la muerte del Capitán Alatriste, acá es bastante más explícito: en la mitad del relato el lector se conmueve con la revelación de ese episodio, para el que – por fortuna – faltan un par de décadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las novelas del Capitán Alatriste se leen con el mismo agrado y facilidad que un folletín del siglo XIX: hablan de héroes, gestas heroicas y hombres condenados al oficio de las armas. Como subraya varias veces el narrador Íñigo Balboa: “alguien dijo, o escribió, que en aquellos tiempos famosos y terribles los españoles peleamos todos, desde nobles hasta labriegos. Y era cierto. Unos lo hicimos por hambre de gloria y dinero, otros por hambre de verdad: por sacudirnos de encima la miseria y llevarnos un trozo de pan a la boca”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/02/18/perez-reverte/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Daniel Balmaceda</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/02/18/daniel-balmaceda/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/02/18/daniel-balmaceda/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 00:15:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=544</guid>
		<description><![CDATA[Cálculos matemáticos &#38; cálculos renales “Historia de las palabras” es un fantástico paseo por el origen del idioma, tanto de objetos como de acciones o sitios geográficos. ¿Sabe usted qué significa desternillarse de la risa? ¿Sabe por qué la función de la tarde en los cines se llama vermut? Aunque no nos agrade, el lenguaje [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">Cálculos matemáticos &amp; cálculos renales</span></h2>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-545" title="palabras" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/02/palabras1.jpg" alt="" width="251" height="425" /></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">“Historia de las palabras” es un fantástico paseo por el origen del idioma, tanto de objetos como de acciones o sitios geográficos. ¿Sabe usted qué significa desternillarse de la risa? ¿Sabe por qué la función de la tarde en los cines se llama vermut?</span></h3>
<p style="text-align: justify;">Aunque no nos agrade, el lenguaje de la guerra ha aportado una enorme cantidad de palabras al idioma castellano, quizás porque los pueblos antiguos se lo llevaban en eso: en la guerra, y el manejo de los términos resultaba fundamental para la sobrevivencia. Así, por ejemplo, ARMARIO era el mueble donde se guardaban las armas, hasta allí corrían todos cuando alguien daba la voz de alarma, o sea, “¡AL ARMA!”. Otra palabra, PELEAR, describía una lucha tomándose de los pelos. Y otra, BATIR, significa golpear. Y de ésta derivan, BATERÍA – que es un conjunto de piezas de artillería –, también BATALLA, BATAHOLA y BATALLÓN. Además, un COMBATE es precisamente eso, del latín <em>com</em> <em>batterre</em> (pelear juntos).</p>
<p style="text-align: justify;">A propósito, ¿de dónde vendrá la palabra SOLDADO? Proviene del latín <em>solidus nummus</em> (moneda sólida) con la que se pagaban los servicios a quienes peleaban por defender o conquistar territorios. De ahí proviene SUELDO y, por cierto, SOLDADO. Antes, no olvidemos, a los hombres se les pagaba con especias y sal, lo que originó SALARIO.</p>
<p style="text-align: justify;">La etimología es la disciplina que se preocupa del origen de las palabras de nuestro idioma, labor que cualquiera de nosotros puede cumplir si busca en el diccionario de la Real Academia Española en la web: www.rae.es. Sin embargo, en su “Historia de las palabras” (Editorial Sudamericana), su autor – el argentino Daniel Balmaceda – escarba en las raíces más profundas de las palabras para establecer asociaciones tan cultas como lúdicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Solemos tratar pésimo a nuestro idioma, los hablamos mal, lo escribimos peor y a muy pocos nos interesa atender su evolución, sus variantes, su vida propia. Y mucho menos consideramos los cientos de vocablos que aportó América a la lengua de sus invasores, como ÑANDÚ, YACARÉ, HAMACA, HURACÁN. O también PARAGUAY, que significa cola de mar. Balmaceda incorpora con brillantez los nombres de pueblos, ciudades, ríos y sitios geográficos. Así, “los febriles sueños de riqueza de los españoles” quedaron plasmados en un montón de nombres que representaban el tamaño de su ambición: COSTA RICA, PUERTO RICO, RÍO DE LA PLATA.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, VENEZUELA es más bien un chiste, pues a los europeos esta zona les pareció similar a Venecia. Y listo, una pequeña Venecia.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XIX se difundió la costumbre de desearles “mucha <em>merde</em>” a los actores de teatro, ello como aliento y parabienes. Balmaceda señala que “en las principales ciudades europeas una acumulación de desecho del equino en la puerta del teatro significaba una buena asistencia y, por lo tanto, una considerable recaudación. Desear mucho estiércol en la entrada era sinónimo de augurar una función a sala llena”.</p>
<p style="text-align: justify;">El latín es la principal fuente de nuestro idioma, por eso este libro tan didáctico recurre una y otra vez a la lengua de los romanos. Veamos más palabras de uso corriente que tuvieron su origen en las legiones del imperio que eran enviadas a vencer en territorios lejanos. A esas tierras les llamaban <em>pro vincere</em> (del latín pro, “antes”, y vincere, “vencer”). De ahí deriva el concepto PROVINCIA. Una de esas provincias se llamó Cale, y su puerto fue Portus Cale, que con el tiempo se convirtió en PORTUGAL.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, no fueron los romanos quienes dieron el nombre a España, sino los cartagineses quienes, en sus repetidas pasadas por la península, constataron que existía una enorme población de conejos, que ellos llamaban “span”: la tierra de los conejos. Es fácil comprender que de esa voz llegamos a HISPANIA, y luego a ESPAÑA.</p>
<p style="text-align: justify;">Para el autor, un texto es una sinfonía: “creo en la armonía musical de un párrafo bien escrito. Somos los intérpretes de una melodía sin notas musicales, con palabras”. Y quienes tratan a diario con las palabras deben ser los más preocupados de escribir buenas sinfonías, eso se logra conociendo sus orígenes, estableciendo vínculos y parentescos. ¿Por qué los cálculos de las matemáticas se llaman de la misma manera que los cálculos renales?</p>
<p style="text-align: justify;">“Historia de las palabras es un libro bello, ameno, una botella lanzada al mar para encontrar en una isla a los pocos lectores que van quedando en una sociedad que desprecia la lectura y el idioma.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/02/18/daniel-balmaceda/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fernando Villegas</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/02/08/fernando-villegas/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/02/08/fernando-villegas/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 03:34:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=539</guid>
		<description><![CDATA[Villegas cruzó el Rubicón, alea iacta est “Julio César” es un ameno y cariñoso apunte del gran personaje de la historia romana con el que se inició el ciclo de los emperadores. Su autor no pretende contar la verdad final de los hechos, sino sólo entusiasmar al lector para que se apresure a buscar más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">Villegas cruzó el Rubicón, <em>alea iacta est</em></span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">“Julio César” es un ameno y cariñoso apunte del gran personaje de la historia romana con el que se inició el ciclo de los emperadores. Su autor no pretende contar la verdad final de los hechos, sino sólo entusiasmar al lector para que se apresure a buscar más libros sobre el mismo tema.</span></h3>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-540" title="juliocesar" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/02/juliocesar.jpg" alt="" width="256" height="425" /></p>
<p style="text-align: justify;">Galia fue el territorio que engrandeció la figura de Julio César y lo preparó para asumir el poder total de Roma. Su ejército, compuesto de veteranos leales a su persona, se enfrascó por años en una lucha contra los galos y su mítico líder, Vercingétorix. Mientras, don Julio permanecía atento a las noticias que llegaban de Roma, a las conspiraciones de sus enemigos y a la cada vez más débil democracia que por siglos había regido el destino de sus ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, como don Julio era trabajólico – literalmente, no se dormía en los laureles –, tomaba apuntes de los sucesos de la campaña para más tarde transformarlos en un libro. En latín su nombre es “De Bello Gallico”, pero nosotros lo conocemos por ese título que suele aparecer en colecciones de libros clásicos: “Comentarios de la guerra de las Galias”.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí es donde entra la voz de Fernando Villegas y que representa a la perfección el tono en que ha concebido su nuevo texto, “Julio César para jóvenes y no tanto…” (Editorial Sudamericana). Del libro de Julio César, el sociólogo confeso amante de esta época histórica, señala que “por supuesto hay muchas ediciones en castellano y si te gusta la historia, leer de batallas, de gentes y lugares tal como eran en esa época en lo que hoy es Francia y Bélgica, enterarte de cómo pensaba César y mucho más, ¡tienes que leerla!”.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta pequeña biografía personal de Julio César, su autor repite varias veces la licencia de interpelar a su lector, de tratarlo como un alumno que se aproxima por primera vez a la historia y ayudarlo con datos y referencias que podrían ser útiles para armarse un mejor panorama. Por ejemplo, al mencionar la revuelta de esclavos liderada por Espartaco, y aplastada por los comandantes romanos Craso y Pompeyo, Villegas agrega: “quizás hayas visto la vieja película dirigida por Stanley Kubrick donde se cuenta, con un poco de ficción, la historia de esa guerra”.</p>
<p style="text-align: justify;">En escasas 120 páginas, “Julio César” es una breve guía para abrir el apetito de un lector que – lo sabemos – es cada vez más escaso. Por eso Villegas lo trata como a un cercano, lo cuida y lo alienta para que, a continuación, busque un libro más denso y extenso, y que no tenga miedo de convertirse en un hombre culto. Por ejemplo, sin ir más lejos, que agarre el comentario de las Galias y se lo despache en una tarde: “el libro fue un ‘superventas’, pero aunque fue pensado en lograr resultados políticos del momento y nada más, ha perdurado y es considerado uno de esos clásicos de la narración histórica en primera persona que pueden ser leídos en cualquier época”.</p>
<p style="text-align: justify;">Diversos episodios de la vida de Julio César se recuerdan todavía a modo de sabias sentencias latinas, como “alea iacta est”, que también está ligado a otro muy conocido: el cruce del Rubicón. Ocurrió cuando César se encontraba en la Galia “y triunfaba a lo grande, sus más acérrimos enemigos no hallaban qué hacer para disminuirlo, rebajarlo y quitarle el poder”. Empujado al extremo, Julito se la juega por entero y decide movilizar su ejército hacia Roma, acto muy prohibido en la democracia <em>sui generis</em> de los romanos. El límite norte de la ciudad es un riachuelo llamado Rubicón, en su ribera se detuvo Julio César y pronunció las palabras: “alea iacta est”, es decir, la suerte está echada.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde ese día mantenemos en la memoria colectiva esa frase, muy útil en la arena política, así también la decisión de llevar sus tropas a través del Rubicón: “después de ese episodio, cuando alguien decide hacer algo dudoso e importante, de lo cual no hay seguridad y en cambio peligro, riesgo, se dice ‘Cruzó el Ribucón’”.</p>
<p style="text-align: justify;">El “Julio César” de Fernando Villegas es una crónica amena, de muy fácil lectura, a ratos con toques de humor al relacionar esos años en que la política se arreglaba a puñaladas con nuestros días, en que la política es peor que las puñaladas. El autor consigue su objetivo: aun cuando algo sabemos de Julio César y de Roma, principalmente por las empalagosas películas de Semana Santa, al lector le entra la curiosidad por saber un poco más de esos romanos majaretas, como dice Obelix.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/02/08/fernando-villegas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Daniel Balmaceda</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/02/08/535/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/02/08/535/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 03:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=535</guid>
		<description><![CDATA[Cálculos matemáticos &#38; cálculos renales “Historia de las palabras”, de Daniel Balmaceda, es un fantástico paseo por el origen del idioma, tanto de objetos como de acciones o sitios geográficos. ¿Sabe usted qué significa desternillarse de la risa? ¿Sabe por qué la función de la tarde en los cines se llama vermut? Aunque no nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">Cálculos matemáticos &amp; cálculos renales</span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;"> “Historia de las palabras”, de Daniel Balmaceda, es un fantástico paseo por el origen del idioma, tanto de objetos como de acciones o sitios geográficos. ¿Sabe usted qué significa desternillarse de la risa? ¿Sabe por qué la función de la tarde en los cines se llama vermut?</span></h3>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-536" title="palabras" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/02/palabras.jpg" alt="" width="251" height="425" /></p>
<p style="text-align: justify;">Aunque no nos agrade, el lenguaje de la guerra ha aportado una enorme cantidad de palabras al idioma castellano, quizás porque los pueblos antiguos se lo llevaban en eso: en la guerra, y el manejo de los términos resultaba fundamental para la sobrevivencia. Así, por ejemplo, ARMARIO era el mueble donde se guardaban las armas, hasta allí corrían todos cuando alguien daba la voz de alarma, o sea, “¡AL ARMA!”. Otra palabra, PELEAR, describía una lucha tomándose de los pelos. Y otra, BATIR, significa golpear. Y de ésta derivan, BATERÍA – que es un conjunto de piezas de artillería –, también BATALLA, BATAHOLA y BATALLÓN. Además, un COMBATE es precisamente eso, del latín <em>com</em> <em>batterre</em> (pelear juntos).</p>
<p style="text-align: justify;">A propósito, ¿de dónde vendrá la palabra SOLDADO? Proviene del latín <em>solidus nummus</em> (moneda sólida) con la que se pagaban los servicios a quienes peleaban por defender o conquistar territorios. De ahí proviene SUELDO y, por cierto, SOLDADO. Antes, no olvidemos, a los hombres se les pagaba con especias y sal, lo que originó SALARIO.</p>
<p style="text-align: justify;">La etimología es la disciplina que se preocupa del origen de las palabras de nuestro idioma, labor que cualquiera de nosotros puede cumplir si busca en el diccionario de la Real Academia Española en la web: www.rae.es. Sin embargo, en su “Historia de las palabras” (Editorial Sudamericana), su autor – el argentino Daniel Balmaceda – escarba en las raíces más profundas de las palabras para establecer asociaciones tan cultas como lúdicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Solemos tratar pésimo a nuestro idioma, los hablamos mal, lo escribimos peor y a muy pocos nos interesa atender su evolución, sus variantes, su vida propia. Y mucho menos consideramos los cientos de vocablos que aportó América a la lengua de sus invasores, como ÑANDÚ, YACARÉ, HAMACA, HURACÁN. O también PARAGUAY, que significa cola de mar. Balmaceda incorpora con brillantez los nombres de pueblos, ciudades, ríos y sitios geográficos. Así, “los febriles sueños de riqueza de los españoles” quedaron plasmados en un montón de nombres que representaban el tamaño de su ambición: COSTA RICA, PUERTO RICO, RÍO DE LA PLATA.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, VENEZUELA es más bien un chiste, pues a los europeos esta zona les pareció similar a Venecia. Y listo, una pequeña Venecia.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XIX se difundió la costumbre de desearles “mucha <em>merde</em>” a los actores de teatro, ello como aliento y parabienes. Balmaceda señala que “en las principales ciudades europeas una acumulación de desecho del equino en la puerta del teatro significaba una buena asistencia y, por lo tanto, una considerable recaudación. Desear mucho estiércol en la entrada era sinónimo de augurar una función a sala llena”.</p>
<p style="text-align: justify;">El latín es la principal fuente de nuestro idioma, por eso este libro tan didáctico recurre una y otra vez a la lengua de los romanos. Veamos más palabras de uso corriente que tuvieron su origen en las legiones del imperio que eran enviadas a vencer en territorios lejanos. A esas tierras les llamaban <em>pro vincere</em> (del latín pro, “antes”, y vincere, “vencer”). De ahí deriva el concepto PROVINCIA. Una de esas provincias se llamó Cale, y su puerto fue Portus Cale, que con el tiempo se convirtió en PORTUGAL.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, no fueron los romanos quienes dieron el nombre a España, sino los cartagineses quienes, en sus repetidas pasadas por la península, constataron que existía una enorme población de conejos, que ellos llamaban “span”: la tierra de los conejos. Es fácil comprender que de esa voz llegamos a HISPANIA, y luego a ESPAÑA.</p>
<p style="text-align: justify;">Para el autor, un texto es una sinfonía: “creo en la armonía musical de un párrafo bien escrito. Somos los intérpretes de una melodía sin notas musicales, con palabras”. Y quienes tratan a diario con las palabras deben ser los más preocupados de escribir buenas sinfonías, eso se logra conociendo sus orígenes, estableciendo vínculos y parentescos. ¿Por qué los cálculos de las matemáticas se llaman de la misma manera que los cálculos renales?</p>
<p style="text-align: justify;">“Historia de las palabras es un libro bello, ameno, una botella lanzada al mar para encontrar en una isla a los pocos lectores que van quedando en una sociedad que desprecia la lectura y el idioma.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/02/08/535/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Esteban Martín</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/01/17/esteban-martin/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/01/17/esteban-martin/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 00:27:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=532</guid>
		<description><![CDATA[Sólo en las películas ganan los buenos “Cuando la muerte venía del cielo”, de Esteban Martín, se centra en el periplo de un actor norteamericano atrapado en Barcelona en los años de la Guerra Civil española. El joven Michael Ford, el protagonista, descubre que la imagen idealizada de la resistencia republicana, impulsada por intelectuales de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">Sólo en las películas ganan los buenos</span></h2>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-533" title="DEL CIELO" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/DEL-CIELO.jpg" alt="" width="255" height="397" /></p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">“Cuando la muerte venía del cielo”, de Esteban Martín, se centra en el periplo de un actor norteamericano atrapado en Barcelona en los años de la Guerra Civil española. El joven Michael Ford, el protagonista, descubre que la imagen idealizada de la resistencia republicana, impulsada por intelectuales de todo el mundo, no se condice con lo que se ve en las calles.</span></h3>
<p style="text-align: justify;">Impulsado por el hambre, el pequeño Jonathan Lavery quiso robar una manzana en un puesto de la calle, pero el tendero lo agarró de un ala y lo zamarreó. De pronto un hombre elegante se ofreció a pagar la fruta y se llevó al chico a un restaurante fino para que comiese todo lo que pudiese, y fue harto, el resultado de muchas semanas sin probar alimento. El adulto se presentó como Carl Denham, productor y director de cine. Tal como la escena de “King Kong” en que el personaje encuentra a una chica vagando sin esperanzas y le ofrece convertirla en estrella de cine, Denham le ofrece lo mismo al muchacho y enseguida le cambia el nombre por uno más efectista y atractivo: Michael Ford.</p>
<p style="text-align: justify;">Denham cumple la promesa, y a los once años Michael debuta en el cine en una película pensada para consagrarlo. Y le siguen muchas, mientras el país cae en una profunda crisis económica que multiplica la pobreza y la desconsuelo.</p>
<p style="text-align: justify;">“Cuando la muerte venía del cielo” (Ediciones B) es una novela de folletín con ciertos toques <em>vintage</em>, incluso desde la portada, que aluden a la estética de las películas de aventuras de los años 20 y 30. Además, su autor, Esteban Martín, ha nombrado cada uno de los episodios cortos con títulos del celuloide: “Romeo y Julieta”, “Candilejas”, “Caballero sin espada”, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras en América el cine se recuperaba como industria y seducía a millones de espectadores angurrientos, en Europa el avance del fascismo ya cobraba víctimas: desde el alzamiento de Franco, España había caído al abismo de la Guerra Civil en 1936. Michael Ford, en el pináculo de la fama, se une a un grupo de actores que desean manifestar solidaridad y ayuda a la República, que se caía a pedazos. El joven artista debería viajar a Barcelona al estreno de su nueva película, lo que sería golpe propagandístico a favor del gobierno: se entendería que Hollywood se sumaba a su causa, en contra de los falangistas alzados.</p>
<p style="text-align: justify;">Ford llevaría también un valioso diamante para donar a las arcas de la República. Los fascistas encubiertos intentarían robárselo, o matarlo si fuese necesario. En Barcelona se topará con un sinnúmero de intelectuales proclives a la causa, como Ernest Heminway o Pablo Casals. El encuentro con un escritor inglés, que firma con el seudónimo de George Orwell, será muy esclarecedor para entender el conflicto en el que se ha metido. El autor de “1984” le explica al americano que los españoles sirven para muchas cosas, pero no para ganar guerras: “todos los extranjeros nos quedábamos atónitos ante su informalidad, pero sobre todo ante su enloquecida falta de puntualidad. La única palabra española que un extranjero no puede dejar de aprender es MAÑANA”.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego George Orwell, que había estado en el frente de batalla, le ilustra acerca de las reales condiciones de lucha: “era horroroso ver que los defensores de la República fuera aquella turba de criaturas desarrapadas y armadas de viejísimos fusiles que no sabían usar. Eran una pandilla de chicos sin la menor preparación, muchos de ellos menores de quince años”.</p>
<p style="text-align: justify;">Michael va comprendiendo que la causa republicana se diluye entre las peleas a muerte de los grupos que se disputan el poder y que desembocará en la derrota. Berta, una chica que conoce y de la que se enamora, le aclara que ella no es comunista, que es marxista, y que “el partido Comunista es un retroceso en el proceso revolucionario”. Después, cuando el joven americano se entera de los crímenes que va dejando esta revolución – los ejecutados, el robo y el pillaje para financiar la causa, aunque a veces sólo para caer en bolsillos privados – ya se le desdibuja un poco esta idealización de la honorable resistencia republicana ante el avance del fascismo.</p>
<p style="text-align: justify;">A su vez, con asesinos fanáticos tras sus pasos, en una ciudad cuyos habitantes insistían en armar la revolución proletaria antes de ganar la guerra, Ford no puede evitar involucrarse. O meterse en líos. Sin habérselo propuesto, la estrella de Hollywood empezará a protagonizar la película de su vida y en un momento deberá tomar la más difícil de las decisiones: elegir entre el amor o la revolución. Llegados a esa disyuntiva, la mayoría de los hombres equivoca el rumbo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/01/17/esteban-martin/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Germán Marín</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/01/17/german-marin/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/01/17/german-marin/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 00:25:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=529</guid>
		<description><![CDATA[Una noche de baile con Ava Gardner, y más En “Últimos resplandores de una tarde precaria” se reúne una contundente muestra de la habilidad narrativa de su autor, Germán Marín. Sus relatos cobran caracteres de apuntes en terreno, y su prosa se enciende entre la protesta política y el erotismo, también político. Es una fotografía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">Una noche de baile con Ava Gardner, y más</span></h2>
<h2 style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-530" title="MARIN" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/MARIN.jpg" alt="" width="233" height="454" /></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #003366;">En “Últimos resplandores de una tarde precaria” se reúne una contundente muestra de la habilidad narrativa de su autor, Germán Marín. Sus relatos cobran caracteres de apuntes en terreno, y su prosa se enciende entre la protesta política y el erotismo, también político.</span></h3>
<p style="text-align: justify;">Es una fotografía del cerro Santa Lucía, a principios del siglo XX, cuando ya se le ha recuperado como paseo público sumándole una serie de torreones de arquitectura ecléctica. Se ve también la Alameda Bernardo O’Higgins, adoquinada y bucólica con apenas un par de vehículos disputándose el tránsito. En el bandejón central unos árboles incipientes no alcanzan a darles sombra a los pocos paseantes. Aquí es cuando entra Germán Marín y señala: “es el Santiago sin pompas edilicias, sin bóvedas arquitectónicas que, apesadumbrado en su mediocridad, lo hace merecedor de ser tanto hoy como ayer la aldea más grande del mundo”.</p>
<p style="text-align: justify;">En otra imagen, esta vez no tan antigua pues data de 1971, Germán Marín describe la curiosa escena de la Plaza de Armas en que se ve a un predicador saltando y cantando loas al Señor frente a un público cautivo sentado en los escaños. En primer plano, un “cuchepo”, un hombre cortado por la mitad que solía desplazarse en un carrito con ruedas para pedir limosna en un tarro. El autor creía que esos personajes había desaparecido luego de tantos años, por eso se sorprendió cuando un día encontró al predicador sentado en un banco de la misma plaza, “pero ya no era el mismo, cansado como se observaba, ceniciento de semblante, si bien ahora menos flaco, aunque suelto de carnes”.</p>
<p style="text-align: justify;">El extraordinario ejercicio literario de apostillar viejas fotografías o recortes de prensa, es uno de los retazos que componen “Últimos resplandores de una tarde precaria” (editorial Alfaguara), del renombrado escritor Germán Marín. Se trata de una selección de relatos y textos ya aparecidos en otros libros, además de un pequeño conjunto de cuentos inéditos que el autor recuperó de sus gavetas para incluirlos aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">De la mayoría de sus cuentos el lector – el conocedor de Marín – sospecha ciertos tintes autobiográficos, como “La noche en que bailé con Ava Gardner”. Su protagonista tiene ese impensado privilegio por fruto del azar en Buenos Aires, 1955, el año en que cayó Perón bajo un golpe militar. En una fastuosa cena es ella, la actriz americana, quien – como si fuese una lotería – lo señala con el dedo y lo invita a bailar tango. El chileno sabe que vive un momento de gloria suprema, inmerecida, y que, por el contrario, lo que sigue luego de escuchar los últimos acordes será deprimente: “aquello que viviría a partir de esa oportunidad sería la rutina de una existencia gris, mediocre, feble, pues, luego de esa noche, qué significado guardaba lo que vendría después”. A lo más, reflexiona, será un aburrido profesor de provincia cansado de repetir sus lecciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Los cuentos de Germán Marín se leen también como apuntes de la historia reciente del país, el narrador observa, reflexiona y anota, a veces acusa. En “No soy nada, yo no tengo vanidad”, por ejemplo, se rememora la desazón que provocó el golpe de Estado y el régimen militar: “todavía me resultaba difícil aceptar que el país no era el mismo, extraviado ahora en la condena, cuya frente no se limpiaría por años, perdido el recuerdo en el polvo que levantaban las botas de campaña bajo la Marcha Radetzky”.</p>
<p style="text-align: justify;">Repite la mirada pesimista de una capital bajo el régimen militar: anota la brecha enorme entre los vencedores, ahora dueños de los salones señoriales, y los vencidos expulsados a la calle o escondidos. En “Noticias del mes de junio de 1976” – un texto reducido a un solo párrafo – Marín otra vez se sitúa en la Alameda Bernardo O’Higgins en donde “los cesantes, las vendedoras, los locos, las cantantes, los mendigos, las inválidas, los niños, las prostitutas, los ciegos, que conforman los expulsados del paraíso, llegan hasta el lugar a afear la ciudad con su presencia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, entre tantos tópicos políticos y sociales, se infiltra un Marín juguetón, erótico, burlón: “Nunca aprenderé que tu pequeña alma, cobijo de tonterías, está defendida por la humedad de esa piel dulce donde resbalo casi a diario”. Y otro relato en el que se amalgaman ambos tópicos como si fuesen uno, la única preocupación del autor: “yo contra ti con fragor de caballería, tú contra mí en labor de contraataque, es el mejor de los modos de hacer patria, linda, abiertas tus piernas de infantería, en consecuencia vamos pasando a terreno, te digo”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Últimos resplandores de una tarde precaria” es un imperdible compilado fragmentario y personal de Germán Marín.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/01/17/german-marin/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Resumen 2011</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/01/01/resumen-2011/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/01/01/resumen-2011/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 00:18:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=525</guid>
		<description><![CDATA[Cuentos y novelas para un agitado 2011 En un año en que pocos estaban preocupados de la literatura, de todos modos cada domingo en esta página reseñamos una apreciable cantidad de 51 novedades literarias. Ahora presentamos los seis mejores libros que desfilaron por aquí, elegidos por el muy científico método del gusto personal por la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">Cuentos y novelas para un agitado 2011</span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;"> En un año en que pocos estaban preocupados de la literatura, de todos modos cada domingo en esta página reseñamos una apreciable cantidad de 51 novedades literarias. Ahora presentamos los seis mejores libros que desfilaron por aquí, elegidos por el muy científico método del gusto personal por la lectura. Si se perdió alguno, aún es tiempo de enmendar la carencia, para eso también sirven los meses de verano.</span></h3>
<p style="text-align: center;"><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/resumen.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-526" title="resumen" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/resumen.jpg" alt="" width="369" height="340" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">1. RUMBLE, RUMBLE</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Maitena Burundarena</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En las revistas de historietas la onomatopeya <em>rumble</em> es el sonido de la tierra vibrando bajo los pies, cuando cae la roca por el acantilado o cuando explota un volcán. Pero la protagonista de esta novela extiende la definición y padece de <em>rumble</em> por muchas razones más: desde las uñas rasgando el pizarrón hasta cortar un corcho con un cuchillo “o desatar el nudo apretado de los cordones de las zapatillas”. Todo es <em>rumble, rumble</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">“Rumble” (Editorial Lumen) es la primera obra narrativa de la conocida dibujante de cómics argentina Maitena Burundarena, autora de una docena de libros hilarantes en que observa la vida desde un punto de vista femenino decadente y frustrado. Ahora, retiene su sarcasmo para concentrarse en la chica del <em>rumble</em> y su familia numerosa, cinco hermanos, y la infinidad de problemas inherentes: una madre alcohólica y adicta al <em>valium</em> y un padre que utiliza el truco del trabajo para desentenderse de lo que ocurre en casa. La niña cree que sus padres “apoyan todos los proyectos que tengamos para crecer e independizarnos porque, de alguna manera, todo el tiempo están esperando que te vayas, que crezcas y te vayas”.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">2. FULGOR</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Jaime Collyer </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">El escritor chileno despliega su talento narrativo para abordar el tema inagotable del escaso límite que nos separa de la pérdida total del sentido de la realidad, y cómo los seres humanos tendemos a precipitarnos al vacío cuando las circunstancias nos agobian. Fonseca, el protagonista, debe entregar un informe meteorológico diario, pero también observa las estrellas y cree descubrir una explosión gigantesca en el espacio, fenómeno que de seguro debería llevar su nombre. Y nadie le da crédito a su avistamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Un pequeño y aterido cachorro se arrima al refugio de Fonseca y le entrega un poquito de alegría, él lo bautiza con un nombre relacionado con la ciencia astronómica: Alfa, tal como Alfa Centauro, región del firmamento en que Fonseca asegura haber visto esa explosión. Afuera hay otro acompañante, lo llaman el Yeti y es un mito entre los turistas que concurren al centro de esquí en invierno: “un pobre tipo gastado por la intemperie, extraviado sin saber cómo en estos parajes”. Ahora el Yeti sobrevive de lo que puede hurtar en los tarros de basura y pernocta en la arboleda, no muy lejos de las instalaciones que ocupa Fonseca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">3. EL MUNDO SIN LAS PERSONAS QUE LO AFEAN Y LO ARRUINAN</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Patricio Pron</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">El autor es periodista argentino con estudios de Filología en Göttingen, Alemania. Ello explica que la mayoría de los personajes de su libro deambulen en ciudades y pueblos alemanes entre las dos guerras mundiales. Y que sean sujetos tristes, sumidos en el pesimismo y la desesperanza: “si lo piensas bien, no hay mejor cosa que irse de este mundo habiendo olvidado todo; sólo me gustaría que los otros se olvidaran también de mí, de mi cara y de lo que he hecho”, le confiesa un padre al hijo que volvió a buscarlo en, justamente, “Una de las últimas cosas que me dijo mi padre”.</p>
<p style="text-align: justify;">En “Las ideas”, el cuento inicial, asistimos a la extraña desaparición de niños en el pueblito de Magdeburgo. Primero es el pequeño Peter, y luego va sumando a otros, los que se internan en el bosque cercano sin que ni el ejército pueda dar con sus paraderos. No parecen necesitar comida, ni sufrir las bajas temperaturas de la noche, y se suman cada vez más chicos. Los habitantes se van adecuando y convierten las desapariciones “en otra de las tantas incomodidades sobre las que nada podíamos decir y que eran parte sustancial e incomprensible de la vida en la República Democrática de Alemania”. Los cuentos de Patricio Pron se nutren de los maestros de su tierra natal: algo de la imaginería de Cortázar, algo de la concisión de Borges.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">4. CUERNOS</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Joe Hill</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Merrin e Ignatius se aman, han estado juntos desde que ella tenía 16 años, incluso han planificado casorio y ya les han puesto nombres a los hijos que tendrán. Pero una noche de lluvia Merrin es asesinada con violencia y crueldad. Ig – así le dicen – es el principal sospechoso porque antes los vieron peleando en el bar El Abismo, aunque la policía no puede probar su autoría y queda libre. Un año después, luego de una juerga y en medio de la resaca de la mañana, Ig se mira al espejo y se percata de que le han salido cuernos. Tal cual, cuernos como la figura del diablo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo curioso es que a nadie parece interesarle que un hombre de pronto tenga dos protuberancias en la cabeza, como si fuesen sólo dos espinillas. Enseguida Ig se percata de una extraña propiedad que parece surgir de la cornamenta: todos a su alrededor se sinceran con él, hablan demasiado, les sale el demonio que llevan dentro. El médico del hospital donde va a atenderse le cuenta que odia su profesión, que bebe en exceso y que se masturba mirando a compañeras de curso de su hija adolescente. Ig deberá intentar usar su poder para desenmascarar al asesino de su novia.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">5. EL GRIS</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Javier Pérez</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Múnich, primeros años de la década del 20. Los alemanes han perdido la Gran Guerra, el país se encuentra quebrado y sin esperanza, la inflación es tan grande que los precios cambian por horas y minutos. El caos es total, porque además grupos extremistas se disputan las calles con palos y balas: los comunistas, que se creen victoriosos luego de la revolución rusa, y los nazis, cuya ideología prende rápido con su discurso nacionalista y antisemita. En medio de esa debacle, la policía debe ocuparse de un asesino en serie que mata a sus víctimas con un certero punzón en el cuello.</p>
<p style="text-align: justify;">El asesino es Lothar Strahler, eso lo sabe el lector desde las páginas iniciales. Se trata de un hombre de buena posición económica por la herencia familiar, aunque insiste en mantener su miserable empleo de funcionario público, pese a que además cuenta con un título de abogado. Lothar es un espartano, un hombre culto y metódico que desde hace años sufre un mal inconcebible: no puede dormir. Y no es el desvelo de una noche, sino una situación permanente para él, lo que le da un aspecto desaliñado, enfermizo: “en la larga experiencia del insomnio, cada parte del cuerpo había aprendido a dormir por su cuenta mientras el cerebro velaba como un impasible centinela”. Para Lothar, “el sueño es el privilegio de los puros, los ingenuos y los muertos”.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">6. NORTE</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000080;">Edmundo Paz Soldán </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La novela deambula en esa tierra de las almas perdidas que buscan el paraíso y se encuentran con el infierno todos los días, saturado de criminalidad y doliente de desarraigo: la frontera sur de Estados Unidos. El autor nos remite a la frase del dictador mexicano Porfirio Díaz: “¡Pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego de ver un episodio antiguo de la serie “Seinfeld”, el sargento Fernández pasó al canal de noticias en donde se informaba de la detención de un mexicano indocumentado que había sido devuelto a la frontera. La conductora manifiesta su molestia por lo que llama “laxas leyes de inmigración”, puesto que pronto “no sólo el país estará invadido por todos los mexicanos, sino que se contagiaría de la violencia desalmada que flotaba por allá. <em>It`s time to build a wall so they can`t come here so easily</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a la segregación y al racismo, Estados Unidos sigue siendo la patria de las oportunidades. Literalmente, el norte. Ello crea una situación de frontera convulsa en que impera el abuso, el crimen y la corrupción. Por un lado “la migra”, la policía que persigue a los ilegales, o “espaldas mojadas”. Y por otro, los “coyotes”, sujetos desalmados que prometen cruzar a los más humildes, quienes con casi total seguridad terminan siendo estafados, robados, violados y – muchas veces – asesinados en el desierto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/01/01/resumen-2011/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Rodrigo Rey Rosa</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/01/01/rodrigo-rey-rosa/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/01/01/rodrigo-rey-rosa/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 00:13:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=522</guid>
		<description><![CDATA[Melancolía de un librero aspirante a escritor “Severina” es una novela breve que destila amor por los libros y la literatura. Un hombre se obsesiona con una mujer que le ha robado varias veces en su tienda, aun cuando sabe que esas historias de amor suelen terminar mal, sólo hay que esperar. No es lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">Melancolía de un librero aspirante a escritor</span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">“Severina” es una novela breve que destila amor por los libros y la literatura. Un hombre se obsesiona con una mujer que le ha robado varias veces en su tienda, aun cuando sabe que esas historias de amor suelen terminar mal, sólo hay que esperar.</span> <a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/severina.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-523" title="severina" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/severina.jpg" alt="" width="245" height="425" /></a></h3>
<p style="text-align: justify;">No es lo mismo robar un libro en una librería que en una biblioteca, y peor si ésta perteneció al más grande de los bibliotecarios de la literatura universal: Jorge Luis Borges. Eso lo sabía muy bien Ana Severina, cuya vida entera no tenía otra misión que robar libros con la eficacia de un ladrón de escala mayor, y con mayor razón si se trataba de ejemplares raros, únicos, desaparecidos. Su oficio era tan efectivo que cada día podía juntar una cartera llena de piezas de colección, valiosas, de catálogo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo pudo Severina entrar a la biblioteca privada de Borges, un hermético museo de Buenos Aires? Se insinúa que quizás utilizó el truco la seducción de una mujer bella, como lo era, y que el guardia cedió. Y estuvo adentro, apreció las marcas por las orillas que iba dejando el maestro en cada página leída, los dobleces de las hojas, el olor profundo de una lectura genial que iba a configurar un nuevo modo de entender la literatura. Severina asegura que ahí se contuvo: “¿Vas a creérmelo?, no tomé absolutamente nada. ¡No me atreví!”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Severina” (Editorial Alfaguara) es algo así como la columna vertebral del resumen de una novela, de una novelota, en la que su autor, Rodrigo Rey Rosa, redondea la idea borgeana del libro y la lectura como cimientos del intelecto y la existencia. Nunca sabemos el nombre del narrador, sólo que es un librero que ha perdido un poco el rumbo: “mi vida había vuelto a reducirse a los libros, me había convertido en un ejemplar más de esa melancólica especie: el librero aspirante a escritor”.</p>
<p style="text-align: justify;">Su librería tiene un nombre sarcástico para los tiempos que corren: La Entretenida. Es allí cuando un día aparece esa mujer hermosa y extraña, enigmática, que revisa palmo a palmo las estanterías y – al menor descuido – se mete un libro en la cartera. Y se va. Pero regresa, a lo mismo. El librero ya la tiene identificada. De entre los libros que le roba, el narrador consigna “Las palmeras salvajes”, de William Faulkner, en una edición traducida por Jorge Luis Borges. Otra vez Borges.</p>
<p style="text-align: justify;">En La Entretenida las cosas, además, no andan muy bien: la gente ya no compra libros como antes, los lectores son una raza en extinción, la lectura es el placer de unos pocos seres que no son suficientes para mover el mercado.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de varios desencuentros y frustraciones, el librero se va acercando a Severina. Ya sabe su nombre, ya le ha dado un beso, aunque luego ella desaparece por varias semanas o huye de una alocución poética en La Entretenida. Pero él la sigue, la espera, teniendo presente ese dictamen rotundo de la literatura: “imposible ser sabio y al mismo tiempo amar”.</p>
<p style="text-align: justify;">Severina, averigua el librero, vive en una pensión con un amante, un hombre muy mayor. Aunque después se aclara que en realidad es su padre, o su abuelo, no importa. El anciano sufre un paro cardíaco y cae en el hospital, por primera vez Severina se muestra frágil, acepta la ayuda del librero y se va a vivir con él mientras su padre, o su abuelo, permanece internado en coma irreversible.</p>
<p style="text-align: justify;">Son días penosos, pero en secreto felices para el librero porque tiene a Severina ahí, en su lecho. Después son semanas, y meses. Ella conserva su hábito de saqueadora de las estanterías, y regresa cada tarde con varios libros en su cartera. Al librero ya no le importa, hasta le celebra la hazaña y comparte con Severina la pasión por la lectura. Temiendo lo que pudiera ocurrir en cualquier momento, él trata de ignorar esa otra sentencia de la literatura: “una mujer te puede dejar por falta de amor, o por exceso de amor, por esto o por aquello, por todo o por nada”.</p>
<p style="text-align: justify;">El anciano se mantiene sin señales de mejoría en el hospital. Deciden traerlo a casa, para que disfrute su estado de coma en el cuarto de la servidumbre. El librero es capaz de ceder hasta lo indecible con tal de mantener a Severina a su lado, sabiendo que tarde o temprano su larga y misteriosa ausencia diaria será permanente: “reconocí que, sin darme cuenta, Severina para mí se había convertido en un puro objeto de placer. Como los libros”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Severina”, como toda buena novela, vale más por lo que insinúa que por lo que cuenta. El autor concentra hábilmente su relato en esas pocas almas que valoran los libros como el espejo de sus vidas.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/01/01/rodrigo-rey-rosa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Orhan Pamuk</title>
		<link>http://titolandia.cl/2012/01/01/orhan-pamuk/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2012/01/01/orhan-pamuk/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 00:10:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=518</guid>
		<description><![CDATA[La novela entendida como un museo El presente volumen reúne una serie de conferencias en las que el autor, de reciente visita en Chile, se explaya sobre la vigencia del más grande género de la literatura y de la eterna confusión de realidad y ficción que los escritores fomentan y que los lectores anhelan. Aquí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">La novela entendida como un museo </span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">El presente volumen reúne una serie de conferencias en las que el autor, de reciente visita en Chile, se explaya sobre la vigencia del más grande género de la literatura y de la eterna confusión de realidad y ficción que los escritores fomentan y que los lectores anhelan.</span></h3>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-519" title="pamuk" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2012/01/pamuk.jpg" alt="" width="207" height="425" /></p>
<p style="text-align: justify;">Aquí están los hechos duros: en 2010 el premio Nobel Orhan Pamuk escribió una soberbia novela llamada “El museo de la inocencia”. Trataba de la vida y enamoramientos de Kemal Bey, un joven turco de una clase burguesa en ascenso que mira con envidia la sociedad occidental. Se enamora de su modesta prima Füsum mientras culmina sus planes para casarse con la refinada Sibel. De fondo, Estambul es dibujada como una ciudad próspera en lo material y que intenta asemejarse a Paris.</p>
<p style="text-align: justify;">“El museo de la inocencia” – reseñada en esta página – fue recibida con beneplácito universal y su autor otra vez entró en el escalafón de los grandes novelistas contemporáneos. Desde entonces, se ha acostumbrado a recibir innumerables comentarios de sus lectores: “señor Pamuk, ¿es usted Kemal? ¿De verdad le sucedió todo esto?”.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, en “El novelista ingenuo y el sentimental” (Editorial Mondadori) es el mismo Orham Pamuk quien reflexiona sobre la confusión entre la realidad y la ficción que surge en los lectores de literatura. El Nobel, ante la insistencia de la pregunta, sostiene que: “no, no soy mi héroe Kemal. Pero me resultaría imposible convencer a los lectores de mi novela de que no soy Kemal”. El intento de diferenciar qué partes de  una novela son reales y qué partes son imaginarias, es uno de los grandes placeres de la literatura. Más que nada porque la incertidumbre alimenta la imaginación del lector, quien busca sus explicaciones en la historia. O el reflejo de sí mismo, puesto que toda buena novela engaña al lector, y le permite creer que se está hablando de él: “empezamos a sentir que la novela fue escrita sólo para nosotros, y que sólo nosotros podemos entenderla de verdad”.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo demás, como señala Pamuk: “escritores y lectores han intentado, sin éxito, alcanzar algún tipo de acuerdo sobre la naturaleza de la ficcionalidad de la novela”. Esa falta de acuerdo es la fuerza motriz de la novela.</p>
<p style="text-align: justify;">La elaboración de “El museo de la inocencia” le tomó diez años a su autor, y comenzó justamente como un proyecto de museo, recolectaba en las tiendas de antigüedades un sinnúmero de objetos que necesitaba para ser protagonistas de su relato: “encontré un vestido de tela muy brillante con rosas naranjas y hojas verdes, y decidí que sería el adecuado para Füsum, la heroína de mi novela”. Una novela puede ser también un museo que preserve los recuerdos y las historias. O dicho de otro modo: la novela puede ser el catálogo del museo, “un catálogo que contara detalladamente la historia de cada una de las piezas que contenía”.</p>
<p style="text-align: justify;">El último género en sumarse a la literatura, la novela, es hoy el más vasto. Incluso en épocas oscuras de los pueblos, con regímenes autoritarios y despóticos, por la capacidad de disfrazar a la realidad, denunciarla con los trucos de la ficción.</p>
<p style="text-align: justify;">En otra ocasión una lectora acosó al autor de una manera inquietante: “señor Pamuk, he leído todos sus libros. Lo conozco tan bien que se sorprendería”. Hasta parecía un comentario amenazante que por varias semanas abochornó al autor, incapaz de entender sus dimensiones. Ocurre que, aunque no lo desee, y de manera inconsciente, el escritor se dedica a confesar detalles íntimos de su alma y los expone – en este caso – a millones de personas que se acercan a sus libros. Lo que había permitido que esa mujer tan perspicaz afirmase ser tan cercana al alma de Pamuk habían sido las experiencias sensoriales del autor “que yo había trasladado de forma inconsciente a todos mis libros, a todos mis personajes”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para quienes leímos con avidez “El museo de la inocencia”, este libro funciona como una especie de documental de la misma: ahora el autor nos cuenta cómo se escribió y qué repercusiones ha tenido. La mayoría de ellas, por fortuna, gratificantes: “nos gusta leer novelas para confundir lo imaginario con lo real”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2012/01/01/orhan-pamuk/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nuevas ilustraciones</title>
		<link>http://titolandia.cl/2011/12/20/nuevas-ilustraciones/</link>
		<comments>http://titolandia.cl/2011/12/20/nuevas-ilustraciones/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 02:36:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tito</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://titolandia.cl/?p=508</guid>
		<description><![CDATA[Sigo produciendo ilustraciones decorativas, acá dejo unas muestras. Todas en papel fabriano, 34&#215;48 cm, acrílico y acuarela. Precio, 35 lucas. Pinto en caricatura cualquier automóvil que desees. Espero tus encargos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">Sigo produciendo ilustraciones decorativas, acá dejo unas muestras. Todas en papel fabriano, 34&#215;48 cm, acrílico y acuarela. Precio, 35 lucas. Pinto en caricatura cualquier automóvil que desees. Espero tus encargos.</span></h3>
<p><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/rustychico.jpg"><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/KOMBI-RUSTY-DE-LADO.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-514" title="KOMBI RUSTY DE LADO" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/KOMBI-RUSTY-DE-LADO.jpg" alt="" width="738" height="709" /></a><br />
</a></p>
<p><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/margaritachica.jpg"><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/margarita.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-515" title="margarita" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/margarita.jpg" alt="" width="567" height="902" /></a><br />
</a></p>
<p><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/sandiachica.jpg"><a href="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/sandia.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-516" title="sandia" src="http://titolandia.cl/wp-content/uploads/2011/12/sandia.jpg" alt="" width="624" height="892" /></a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://titolandia.cl/2011/12/20/nuevas-ilustraciones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

